La Guerra de Independencia dejó una profunda huella en el artista, durante su estancia en Zaragoza, al enfrentar directamente con las terribles consecuencias de esa lucha cruel, que en su extensión durante cinco largos años habría de convertirse en una de las matanzas más atroces conocidas en el continente.
En los Desastres de la guerra Goya muestra la realidad, a un hecho en el que se puede ver la crueldad, el fanatismo, el terror, la injusticia, la miseria, la muerte, entre otras son las "fatales consecuencias" de la guerra y de la represión política, y su gravedad es tal que el artista no las oculta tras opciones anecdóticas y retratos heroicos de individuos particulares. La víctima de la guerra, y su responsable, es el hombre colectivo; ese hombre, tipificado y anónimo, es el sujeto de las acciones y es también el destinatario del mensaje explícito en las imágenes.
Una parte de la crítica tradicional ve en la actitud de Goya síntomas de afrancesamiento y otra insiste en su patriotismo nacionalista. En la actualidad, parece aceptado el hecho de que la denuncia de las atrocidades de la guerra se dirige hacia cada uno de los participantes en la contienda sin tener en cuenta sus vínculos nacionales.
Los desastres de la guerra son una serie de 82 grabados del pintor español Francisco de Goya, realizada entre los años 1810 y 1815. El horror de la guerra se muestra especialmente crudo y penetrante en esta serie. Las estampas detallan las crueldades cometidas en la Guerra de la Independencia Española, y denuncia la barbarie de los dos bandos.
La guerra de la Independencia española fue un conflicto bélico desarrollado entre 1808 y 1814 dentro del contexto de las Guerras Napoleónicas, que enfrentó a las potencias aliadas de España, Reino Unido y Portugal contra el Primer Imperio francés, cuya pretensión era la de instalar en el trono español al hermano de Napoleón, José Bonaparte, tras las abdicaciones de Bayona.
La guerra de la Independencia, también conocida en español como la francesada, Guerra Peninsular, Guerra de España, Guerra del Francés, Guerra de los Seis Años o «levantamiento y revolución de los españoles». El conflicto se desarrolló en plena crisis del Antiguo Régimen y sobre un complejo trasfondo de profundos cambios sociales y políticos impulsados por el surgimiento de la identidad nacional española y la influencia en el campo de los «patriotas» de algunos de los ideales nacidos de la Ilustración y la Revolución francesa, paradójicamente difundidos por la élite de los afrancesados.
La guerra se desarrolló en varias fases en las que ambos bandos tomaron sucesivamente la iniciativa, y se destacó por el surgimiento del fenómeno guerrillero que, junto con los ejércitos regulares aliados dirigidos por el duque de Wellington, provocaron el desgaste progresivo de las fuerzas bonapartistas. La población civil, que padeció los efectos de una guerra total, en la que tanto franceses como los aliados se cebaron con la población y objetivos civiles, saqueando y pillando a gran escala y devastando, por ejemplo, la industria española, considerada una amenaza para sus respectivos intereses.
El material y la técnica empleada en estos grabados que vamos a analizar a continuación es la misma. El soporte utilizado es papel marquilla (Papel Marquilla,no verjurado, restos del papel de encuadernación), tinta negra y plancha de grabado, cobre. La técnica utilizada es Aguafuerte, aguada, punta seca, buril y bruñidor.
Este grabado “Con razón o sin ella” muestra un pelotón de soldados napoleónicos se dispone a fusilar a un par de patriotas españoles que se defiende hasta la muerte. Goya emplea similar recurso al de "Los fusilamientos del 2 de Mayo", el ejército, no está personalizado, es solo una máquina de matar, sin rostro. La dureza y la violencia se ven en las caras de los fusilados españoles. Entre los personajes del fondo la lucha continúa. Perdida la razón, facultad que modera las pasiones según el pensamiento ilustrado, el hombre se convierte en una bestia, apelativo aplicable a ambos bandos.
Grabado número 3 Lo mismo
Este grabado representa el papel avitelado ahuesado grueso. Un campesino español, con un hacha, ataca a un grupo de militares con tremendo ademán de labriego. Los soldados enemigos, con gorros de piel, y agudos alfanjes, no aciertan a defenderse del terrible leñador. Un compañero suyo a la izquierda, apuñala briosamente al militar sobre el que está montado Esta represalia de la estampa precedente, en la que los soldados extranjeros actúan de dueños, pierde su sentido heroico, para subrayar que, en cualquier caso, da lo mismo tener razón o no.
“¡Qué valor!”
es la única estampa de la serie en la que el pintor alude a un personaje
concreto: Agustina de Aragón y su heroica actuación en la defensa de Zaragoza,
personalizando el valor desbordado por las mujeres durante la Guerra de la
Independencia.
La mujer trepa por los cadáveres de los
anónimos artilleros para disparar el cañón que salve a su ciudad y a la patria
ante el ataque francés.
La
belleza de esta estampa viene motivada por su monumentalidad y su clasicismo.
En esta obra Goya trata de reflejar lo siguiente: Un oficial mameluco, al avisar a los soldados, evita
la violación de mujeres a manos de soldados franceses. Los hombres que las
defendían han muerto; al de la derecha, agonizante, un mameluco se dispone a infligirle
un terrible tajo con su sable, acción que parece interrumpir la presencia del
oficial.
Goya trata la
violación de mujeres como un desastre producido por la guerra. Si bien es un
tema recurrente en la serie por razones obvias, se redunda en lo inevitable de
la situación.




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