jueves, 16 de marzo de 2017

1. Las diferencias entre las dos obras que representan la misma guerra, la Guerra de Independencia (1808-1814)

La Rendición de Bailén es un óleo realizado en 1864 por el pintor español José Casado del Alisal. El cuadro representa la capitulación del ejército francés ante las tropas españolas en la guerra de la Independencia (1808-1814). Concretamente, esta escena muestra la entrevista que celebraron Francisco Javier Castaños, capitán general de Andalucía y jefe de las tropas españolas, y el general Pierre-Antoine Dupont de l`Étang, uno de los más grandes estrategas de Napoleón. Esta entrevista tenía el propósito de fijar las condiciones de la rendición. En el centro de la obra encontramos a Castaños, al frente del ejército español, que saluda respetuoso a Dupont, que se encuentra con actitud seria abriendo sus brazos en señal de rendición. A pesar de estar representado en pleno campo de batalla, la rendición de Bailén no tuvo lugar ahí, ni ante los cuatro jefes de las divisiones españolas, sino que fue firmada en una casa de postas de Andújar el 22 de julio, sin que estuvieran presentes los dos primeros generales españoles ni el francés Gobert, que había muerto pocos días antes en los enfrentamientos de Mengíbar.


El segundo cuadro se trata de una obra de Francisco de Goya,  y es un aguafuerte perteneciente a la serie Desastres de la guerra. La obra que vamos a tratar ahora se llama “Y son fieras”. En la serie Desastres de la Guerra, elaborada entre 1810 y 1814, Goya ofrece una visión crítica y personal de las consecuencias de la Guerra de la Independencia española (1808-14), lejos de las imágenes propagandísticas de sus contemporáneos. A través de estas estampas Goya censuró la irracionalidad de la guerra y la brutalidad ejercida por ambos bandos, cuyo resultado fue siempre el sufrimiento, el dolor y la muerte. Su significado trasciende la representación visual de una contienda concreta y puede considerarse el primer alegato en contra de todas las guerras. Desastres de la guerra fue el título que la Real Academia de San Fernando puso en 1863 a la primera edición de estos aguafuertes, que Goya no llegó a publicar en vida. Se trata de un cuadro pintado en plena guerra, y como podemos observar aparecen unas mujeres luchando contra los franceses, goya pretendía plasmar la irracionalidad de la guerra y las atrocidades que fueron cometidas.



A pesar de ser dos obras que retratan la misma guerra, podemos encontrar unas claras diferencias entre ellas. La principal diferencia que encontramos es la fecha en la que son realizadas estas obras. Mientras que la obra de Goya está realizada en plena guerra de independencia, la de Alisal se realiza 50 años después de que esta acabe. Esto nos lleva a tener dos visiones muy diferentes de la misma, ya que Goya plasma las barbaridades de la guerra puesto que él mismo está siendo testigo de todo lo que ocurre. Por otro lado, Alisal, a pesar de tener la guerra todavía cercana, la retrata desde una visión posterior en la que los españoles habían salido victoriosos. Como decíamos anteriormente, la visión de Goya sobre la guerra es mucho más pesimista, lo que se ve reflejado en su obra puesto que no utiliza colores y se centra en remarcar la crueldad de la misma, sin distinción de bandos mientras que Alisal representa el campo de batalla pero sin lucha, en el momento de la rendición francesa, sin representar ningún tipo de violencia y utilizando una gran variedad de colores en la obra.
Para entender ambas visiones, hay que tener muy en cuenta el contexto y la situación en la que se encuentran cada uno de los autores, puesto que es diferente hablar de una guerra en el momento en el que ocurre, como le pasa a Goya, ya que está siendo testigo de todas las atrocidades que se están cometiendo por ambos bandos, que una vez terminada y, además, con la victoria española, como en el caso de Alisal. De ahí la importancia de tener en cuenta más aspectos, y no únicamente lo que se ve reprensentado.

2. Explicación del conflicto y grabados

La Guerra de Independencia dejó una  profunda huella en el artista, durante su estancia en Zaragoza, al enfrentar directamente con las terribles consecuencias de esa lucha cruel, que en su extensión durante cinco largos años habría de convertirse en una de las matanzas más atroces conocidas en el continente.
En los Desastres de la guerra Goya muestra  la realidad, a un hecho en el que se puede ver la crueldad, el fanatismo, el terror, la injusticia, la miseria, la muerte, entre otras son las "fatales consecuencias" de la guerra y de la represión política, y su gravedad es tal que el artista no las oculta tras opciones anecdóticas y retratos heroicos de individuos particulares. La víctima de la guerra, y su responsable, es el hombre colectivo; ese hombre, tipificado y anónimo, es el sujeto de las acciones y es también el destinatario del mensaje explícito en las imágenes.
Una parte de la crítica tradicional ve en la actitud de Goya síntomas de afrancesamiento y otra insiste en su patriotismo nacionalista. En la actualidad, parece aceptado el hecho de que la denuncia de las atrocidades de la guerra se dirige hacia cada uno de los participantes en la contienda sin tener en cuenta sus vínculos nacionales.
Los desastres de la guerra son una serie de 82 grabados del pintor español Francisco de Goya, realizada entre los años 1810 y 1815. El horror de la guerra se muestra especialmente crudo y penetrante en esta serie. Las estampas detallan las crueldades cometidas en la Guerra de la Independencia Española, y denuncia la barbarie de los dos bandos.
La guerra de la Independencia española fue un conflicto bélico desarrollado entre 1808 y 1814 dentro del contexto de las Guerras Napoleónicas, que enfrentó a las potencias aliadas de España, Reino Unido y Portugal contra el Primer Imperio francés, cuya pretensión era la de instalar en el trono español al hermano de Napoleón, José Bonaparte, tras las abdicaciones de Bayona.
La guerra de la Independencia, también conocida en español como la francesada, Guerra Peninsular, Guerra de España, Guerra del Francés, Guerra de los Seis Años o «levantamiento y revolución de los españoles». El conflicto se desarrolló en plena crisis del Antiguo Régimen y sobre un complejo trasfondo de profundos cambios sociales y políticos impulsados por el surgimiento de la identidad nacional española y la influencia en el campo de los «patriotas» de algunos de los ideales nacidos de la Ilustración y la Revolución francesa, paradójicamente difundidos por la élite de los afrancesados.
La guerra se desarrolló en varias fases en las que ambos bandos tomaron sucesivamente la iniciativa, y se destacó por el surgimiento del fenómeno guerrillero que, junto con los ejércitos regulares aliados dirigidos por el duque de Wellington, provocaron el desgaste progresivo de las fuerzas bonapartistas. La población civil, que padeció los efectos de una guerra total, en la que tanto franceses como los aliados se cebaron con la población y objetivos civiles, saqueando y pillando a gran escala y devastando, por ejemplo, la industria española, considerada una amenaza para sus respectivos intereses.
El material y la técnica empleada en estos grabados que vamos a analizar a continuación  es la misma.  El soporte utilizado es papel marquilla (Papel Marquilla,no verjurado, restos del papel de encuadernación), tinta negra y plancha de grabado, cobre. La técnica utilizada es Aguafuerte, aguada, punta seca, buril y bruñidor.


Grabado número 2 Con razón o sin ella
Este grabado “Con razón o sin ella” muestra un  pelotón de soldados napoleónicos se dispone a fusilar a un par de patriotas españoles que se defiende hasta la muerte. Goya emplea similar recurso al de "Los fusilamientos del 2 de Mayo", el ejército, no está personalizado, es solo una máquina de matar, sin rostro. La dureza y la violencia se ven en las caras de los fusilados españoles. Entre los personajes del fondo la lucha continúa. Perdida la razón, facultad que modera las pasiones según el pensamiento ilustrado, el hombre se convierte en una bestia, apelativo aplicable a ambos bandos.

Grabado número 3 Lo mismo

Este grabado  representa el papel avitelado ahuesado grueso. Un campesino español, con un hacha, ataca a un grupo de militares con tremendo ademán de labriego. Los soldados enemigos, con gorros de piel, y agudos alfanjes, no aciertan a defenderse del terrible leñador. Un compañero suyo a la izquierda, apuñala briosamente al militar sobre el que está montado Esta represalia de la estampa precedente, en la que los soldados extranjeros actúan de dueños, pierde su sentido heroico, para subrayar que, en cualquier caso, da lo mismo tener razón o no.

Grabado número 7 ¡Qué valor!:
“¡Qué valor!” es la única estampa de la serie en la que el pintor alude a un personaje concreto: Agustina de Aragón y su heroica actuación en la defensa de Zaragoza, personalizando el valor desbordado por las mujeres durante la Guerra de la Independencia.
 La mujer trepa por los cadáveres de los anónimos artilleros para disparar el cañón que salve a su ciudad y a la patria ante el ataque francés.
La belleza de esta estampa viene motivada por su monumentalidad y su clasicismo.

Grabado número 19 Ya no hay tiempo
En esta obra Goya trata de reflejar lo siguiente: Un oficial mameluco, al avisar a los soldados, evita la violación de mujeres a manos de soldados franceses. Los hombres que las defendían han muerto; al de la derecha, agonizante, un mameluco se dispone a infligirle un terrible tajo con su sable, acción que parece interrumpir la presencia del oficial.
Goya trata la violación de mujeres como un desastre producido por la guerra. Si bien es un tema recurrente en la serie por razones obvias, se redunda en lo inevitable de la situación.